lunes, 27 de octubre de 2014

Sarah

Sarah era este personaje de contextura pequeña, pelo rojo como la sangre y ojos azules muy intensos, piel casi transparente. En su antebrazo izquierdo llevaba el numero que los alemanes le habían tatuado a su abuelo.
Desde pequeña sus padres le habían dicho que el día en que nació casi se divorcian, porque no había colorados en la familia. Cuando tuvo la capacidad de entender le dijeron que era colorada por un gen recesivo, que en alguno momento ya no quedarían mas como ella, Lo que la hacia sentir apenas única en un mundo llego de gente diferente.
Había pasado 25 años de su vida viendo gente por la calle que se agarraba un huevo cuando la veía o una teta justo cuando pasaban por su lado, gente que le decía disimuladamente yeta.

Su madre con asidua continuidad se encargaba de recordarle lo horrible que le quedaba el aro en la nariz y los número negros en el antebrazo -: eso es algo que hay que olvidar.
Siempre lo mismo, ella no se cansaba de explicarle que solo era para recordar a su abuelo y recordar siempre a todo el mundo que los crímenes de lesa humanidad no se pueden permitir, que la lucha debe continuar hacia los verdaderos culpables, que no hay que olvidar.
El abuelo tuvo suerte, pero cuantos otros no volvieron. Solo por tener una religión diferente, solo por creer en otro dios.
Sarah ya no creía en Dios, la generación anterior a ella tampoco, su madre Francesa se había casado con un ateo Argentino.
Como podría creer en algo que no podia ver y mas importante de todo como podría depositar su confianza en algo que dejo morir a tantas personas, que deja que mueran tantas personas a diario. Muchas preguntas, pocas respuestas, a si era la vida de Sarah

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