sábado, 12 de mayo de 2012

Me encontraba entre un montón de gente caminando por un estrecho sendero de  piedritas rojas.
Las mujeres lloraban, mi papá acompañaba a mi "casi hermana" yo caminaba detrás de la masa de gente.
El roció de la mañana humedecia mis zapatitos negros. Estaba comenzando el invierno, estaba soleado, los árboles en su mayoría no tenían hoja, solo algunas que todavía no se habían enterado que era hora de decir adiós.
Ahí estaba yo parada en la parte de atrás con las manos metidas en los bolsillo de mi abrigo. Mirando a la gente que tenia lentes oscuros y pañuelos en las manos.
La gente lloraba y pedía rezar, yo me apartaba cada vez más del circulo, hacían gestos católicos y pedían a la virgen madre. Pensaba en el rito social que significaba y la dolencia de la gente, esperando que no me tocara hasta dentro de mucho.
En momentos como estos no se que decir ni que hacer, solo fui para estar. Cuando pasan estas cosas digo que uno se va pero otro llega.
Pusieron flores y la dejaron descansar en paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario